carta abierta a Dios

28 diciembre 2009
Suelo no hablarte, salvo que tenga algún problema. Aparte de eso, a veces solemos tener ciertas conversaciones sobre la vida mientras voy caminando por el mundo, pero por lo general suelo creer que no estás, y que puedo arreglármelas sin ti.

No sé si existes. Tampoco quiero averiguarlo. Dejo ese tipo de discusiones para los curas, los teólogos, los ateos y los intelectualoides de turno. Me basta con saber que en este momento existes, porque me escuchas. Si no existes, existes ahora, porque te estoy imaginando escuchándome.

Quiero pedirte un favor.

No dejes nunca de recordarme que en este mundo existe la maldad, la ignorancia, la opresión y la envidia. Que en este mundo existe una lucha entre la espada y la risa. Que no es una lucha lejana, sino diaria. Cuesta tanto aceptarla y tan poco refugiarse en la comodidad de la rutina. Por favor, no dejes que abandone las ganas de seguir.

Hoy recuerdo a la gente que ha dejado este mundo porque vivió para mejorarlo. Que su memoria se funda con la mía, y que seamos memoria que nunca deje de existir mientras no se haga justicia para ellos.

Veo la risa de mi hijo. Que su risa no se apague nunca y que nadie se crea con derecho a callarla porque tenga más dinero o poder.

Siento la alegría de quienes me ayudan y apoyan día a día. Que sus ganas se multipliquen y que nunca se rindan por una persona que no valga la pena.

Percibo la fuerza de quienes buscan una forma de cambiar la inmoralidad en que vivimos. Que sean siempre perseguidor y nunca perseguido.

Disfruto con la sencillez de quienes nada tienen. Que cuando tengamos todo, sigamos disfrutando de ella, la más bella de las virtudes.

Me asusta pensar en quienes no quieren luchar. Que un día entiendan por sí mismos que el derecho a ser feliz no se mendiga de rodillas, sino que se pelea palmo a palmo, de frente y sin miedo.

Me da miedo errar, ser traicionado por mis debilidades y echar a perder lo construído. Que tu fuerza me llene y me haga ser mejor que lo que soy ahora.

Temo ser atacado por quien yo más confiaba. Que nunca permitas rodearme de gente capaz de ello.

Sé que puedes escucharme. Si no existes, te creo en un acto de amor, a mi imagen y semejanza par que me escuches. Líbrame de todo mal para darle sentido a tu obra. Lléname de justicia, valor, inteligencia y amor para seguir el sendero correcto. No me dejes caer en la tentación del poder o de la autocompasión.

Y, si tienes que decirme algo el día que nos encontremos fuera de esta tierra, que sea una frase de agradecimiento y no de reproche.

Así sea.

varios

31 octubre 2009
I

Si, teniéndote, pierdo todo,
si por tu causa pierdo el mundo,
si por dedicarte una canción
pierdo el alma
y todo rastro de mí

Entonces, no lo pienso dos veces
y me entrego a ti por completo

Y si, haciendo resumen
(porque el tiempo es breve)
hubiese que cortar mis manos
para no leer mi destino en sus líneas
y si hubiese que sacar mi ojos
para no leer las inevitables leyes de la historia

Entonces, no lo pienso dos veces

Quítame, por favor
arráncame, arráncame la vida
que si algo me dejase para mí
no amaría yo en forma entera.


II

A veces, consternado,
miro el cielo gris de Santiago de Chile.

Sus aires, sus gentes
son infinitos puntos que se pierden en la atmósfera.

Más de una vez -entre todos ellos-
surges, como un rayo lejano que inunda mis ojos.

Entre estas gentes
tu luz ilumina y enternece este paisaje.

A veces pasan carros y carros del ejército
y a veces, gris, impone su criterio un típico soldado

es entonces cundo siento tu risa
y sigo creyendo en los "mañanas".

No falta la ocasión en que me asaltan
-como delincuentes- los recuerdos de tu cuerpo

y me quedo, como una víctima
meditando silencioso,
recordadndo que esta urbe no lo es todo,
no lo es todo.


III

Está soplando el viento, con dulzura.

Entre millones, sólo yo me alegro de sentirlo,
porque sólo yo sé -entre millones (¿ya lo dije?)-
que es el mismo que golpeó tus cabellos
allá lejos

Allá donde no existen estas angustias.

Alta mar, fondos marinos y explotación humana

18 agosto 2009
Hasta ahora, respecto del mar abierto y las plataformas continentales oceánicas se ha dado una vista gorda que peligrosamente se acerca al momento en que se da paso a un debate sobre sus límites, en un intento más de la humanidad de "civilizar" y apropiarse de todo el planeta. Sin embargo, el tema de los fondos marinos no ha sido aún totalmente tomado en serio, como lo demuestra la vaguedad de las categorías jurídicas que dicen defenderlo. Veamos en un pequelo resumen qué ha pasado con este tema en las últimas décadas.

A mediados del siglo XX, en el ámbito latinoamericano surge la tesis de las 200 millas marinas que se vio precedida, entre otras, por la Declaración de Panamá de 1939, que establecía un mar territorial de 300 millas marinas de extensión; la Resolución VIII sobre Extensión del mar territorial, de la Segunda Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de La Habana en 1940; la recomendación del Comité Jurídico Interamericano de 1941 de extender el mar territorial hasta las 12 millas marinas y las declaraciones de 1945 del Presidente de Estados Unidos Harry Truman. Es importante destacar asimismo la Declaración sobre Zona Marítima (o Declaración de Santiago de Chile) el 18 de agosto de 1952, en la que los Estados de Chile, Perú y Ecuador proclamaron "la soberanía y jurisdicción exclusivas que a cada uno de ellos corresponde sobre el mar que baña las costas de sus respectivos países, hasta una distancia mínima de 200 millas marinas desde las referidas costas".

El 17 de agosto de 1967, el embajador Arvid Pardo, en nombre de la misión permanente de Malta en Naciones Unidas, solicitó a través de una “nota verbal”que se inscribió en la orden del día de la 22ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la siguiente cuestión complementaria: "Declaración y tratado relativos a la utilización exclusiva con fines pacíficos de los fondos marinos y oceánicos más allá de los límites de jurisdicción actuales, y a la explotación de sus recursos en beneficio de la humanidad". Esta misma inquietud puede verse reflejada en el informe de 1966 de la rama holandess de la Internacional Law Association, organismo que propuso en dicho documento la idea de un organismo especializado de Naciones Unidas para encargarse de la supervisión de un régimen internacional para el cuidado de los fondos marinos. Finalmente, tras un trabajo arduo, en 1970 saldría la resolución 2749 (XXV), que contiene la “Declaración de Principios que regulan los Fondos Marinos y Oceánicos y sus subsuelos fuera de los límites de la jurisdicción.

Es importante destacar en este punto la mención que dicho instrumento hace del manejo de los recursos vivos que se encuentren en sus aguas, como queda de manifiesto en los artículos 61 y siguientes de dicho instrumento. Su conservación, explotación y distribución en las Zonas Económicas Exclusivas aún no parece tomar un rumbo en la doctrina jurídica internacional sobre el tema.

A partir de esto cabe preguntarse si los fondos marinos han de ser considerados como res nullius o como res communis. El concepto de “patrimonio común” de la resolución 2749 (XXV), más que denotar una propiedad de todos, significaría que la Zona debiese ser conjuntamente administrada y conjuntamente controlada, pero no explica el régimen jurídico aplicable de una forma clara o, al menos, interpretable de forma categórica: Como bien señala al respecto el célebre jurista francés Paul Fauchille, si algo el res nullius, significa que –aún cuando no tenga propietario- es susceptible del derecho de propiedad; por el contrario, si es considerado res communis, significaría que todos los Estados son propietarios, formando una comunidad que, por esencia es susceptible de partición y, por tanto, de división en propiedad. Con este razonamiento, podemos afirmar ante este vacío doctrinario que las soluciones pasan porque, o bien uno de los estatutos sea aplicable a dichos fondos, o bien que sea necesaria una nueva doctrina jurídica que interprete en forma correcta tanto el espíritu de la resolución como sus resultados esperables: conservación, explotación sustentable y distribución equitativa entre los Estados.

Pero en fin, ¿cuál es la importancia de establecer reglas sobre la explotación de recursos que aún nuestra tecnología no puede explotar?. Las sustancias minerales que encierran los mares adoptan diversas formas:

1.- Los depósitos muebles, que tienen un triple origen:
a) Detrítico, como las arenas y gravas, los yacimientos de estaño, titanio, oro, tierras raras, circonio o diamante.
b) Biológico: conchas de animales marinos convertidas en arenas calcáreas.
c) Químico: elementos en suspensión en el agua que acarrean la precipitación de componentes químicos y de los que proceden, por ejemplo, la barita o los lodos metalíferos.

2.- Los depósitos en rocas, que corresponden a la prolongación bajo el mar de filones de carbón, estaño, hierro y otros minerales.

3.- Los depósitos en disolución en el agua de mar: cloruro de sodio, magnesio, yodo
.
Para entender la importancia económica de la explotación en alta mar ya realizada o prevista, hay que tener en cuenta que el mar abarca cerca del 60% de los 103 elementos químicos clasificados, sea cual sea el tipo de depósito al que pertenezcan. Las arenas mineralizadas (llamadas también arenas de playa) proceden de las rocas madres de los continentes desgastadas por los fenómenos metereológicos y la alternancia de las estaciones, sobre todo en los climas tropicales, lo que provoca una liberación de minerales que llegan a los cauces de agua, luego a las playas y finalmente a los fondos marinos de la plataforma continental.

Su explotación ha adquirido particular importancia porque son indispensables para las tecnologías modernas, en particular el titanio, el circonio y las tierras raras (de las que forman parte nueve minerales pesados, como el torio radiactivo, y ocho ligeros). El titanio proporciona un pigmento blanco para el papel o el plástico, un componente muy importante para la aeronáutica, los palos de golf o las raquetas de tenis. Es calificado de metal estratégico. Gracias a sus propiedades refractarias, el circonio interviene en las toberas de los aviones de reacción. En cuanto a las tierras raras, que comprenden en especial el cuarzo y el rutilo, intervienen en tecnologías avanzadas como el pigmento rojo de las pantallas de televisión o la catálisis de los gases de escape de los motores. El rutilo (bióxido de titanio), por ejemplo, ofrece una extraordinaria resistencia: no sufre desgaste y tampoco es atacado químicamente. Pero los recursos existentes son poco abundantes y están distribuidos de manera desigual. Los grandes yacimientos se encuentran en Australia, Madagascar, Camerún, Ghana y Sierra Leona.

Asimismo, es importante mencionar la existencia de los llamados yacimientos de nódulos polimetálicos. Estos nódulos (también llamados nódulos de manganeso) son cuerpos de forma esférica o esferoide, de color negruzco o castaño oscuro, porosos y de talla y peso variables. Se componen de una docena o más de metales diversos, desde los cuales interesa industrialmente la proporción presentada de níquel, cobalto, molibdeno, hierro y aluminio. La mayoría de dichos nódulos con interés industrial suelen encontrarse a profundidades entre 4 mil y 6 mil metros de profundidad, con una extensión amplia y variable, siendo el Océano Pacífico donde se hallan en mayor concentración, en arcos que van desde las Islas Hawai hasta México. Incluso en el año 1978 se llegó a implementar una planta piloto, consiguiendo acumular aproximadamente 800 toneladas métricas de material extraído del fondo marino que fue depositado en la popa de un barco fábrica. Sin embargo, pasó el tiempo y las grandes compañías interesadas en este tipo de minería parecieron olvidarse, ya que comenzaron a apreciar las grandes dificultades que se presentaban para la explotación de esos yacimientos. Pero ahora, en los últimos meses, el interés parece haberse renovado. Nuevos análisis y hallazgos realizados en las aguas de Papúa-Nueva Guinea han revelado la existencia de oro, cobre, zinc y plata en concentraciones muy superiores a las existentes en la superficie de la tierra. Ahora que las reservas terrestres comienzan a dar signos de agotamiento, evidenciable por el incremento en el precio internacional, aparece como factible replantear su explotación.

La empresa Nautilius Mineral, ENC., espera comenzar a explotar próximamente las minas submarinas ubicadas cerca de Nueva Guinea, que estando a poca profundidad, se extienden en el fondo marino, en una superficie de 1 kilómetro cuadrado. Mediante una operación de control remoto se espera extraer los concentrados utilizando bombas hidráulicas, para luego depositarios en plataformas marinas. Es de esperar que la tecnología nos permita no sólo la explotación de los fondos marinos comunes a toda la humanidad (y sus plataformas continentales sujetas a Zona Económica Exclusiva, cuando corresponda), sino además que nos permita hacer un uso adecuado y responsable de los ecosistemas no protegidos por ordenamientos jurídicos en particular, en función de que somos responsables del planeta en su conjunto y no sólo cuando nos conviene como sociedad mundial.


Bibliografía:

En papel:Revista Sciece, Vol. 316, Pág. 987, Mayo del 2007,

En Internet:http://www.bibliojuridica.org/libros/2/831/19.pdf
http://www.unesco.org/courier/1998_08/sp/dossier/txt17.htm
http://www.creces.cl/new/index.asp?tc=1&nc=5&imat=&art=2139&pr=
http://biblioteca.ucv.cl/poseidon/libros/libro3/i31.html
http://www.revistamarina.cl/revistas/1999/3/goddard.pdf

rescatado del olvido (fecha: 2007)

12 agosto 2009
IV

Amor, al que te busca
le pierdes con fría calma;
amor, al que te sigue
le quemas de cuerpo y alma;
amor, al que te encuentra
el cielo das como una flor;
amor, al que te pierde
le llenas de dolor.

Amor, por cumplir su mandato
me hice su trovador
e hice un cantar tan triste
como este triste amor;
y ahora -amor- mi corazón
paga su atrevimiento;
amor, no tienes perdón
ni sometimiento.

Amor, sirena que llevas
mis barcos al fracaso;
amor, esfinge que pruebas
con acertijos mis pasos;
amor, de piedra me vuelves, medusa
con tus lecciones;
amor, poemas me inspiras, musa
con tus acciones.

El movimiento indígena en América Latina

11 agosto 2009
La crisis mundial contemporánea no sólo se manifiesta en su dimensión económica y principalmente financiera, sino que representa también una profunda crisis civilizatoria del capitalismo mundial como modo de organización de la sociedad y como forma de producir conocimiento, al mismo tiempo que cuestiona fuertemente el sistema de poder en el planeta. Asistimos a la decadencia de un sistema hegemónico unipolar que necesita cada vez más de la intervención militar brutal para validar su condición de dominación, convirtiendo la civilización occidental en una fábrica de barbarie y de políticas de irrespeto a los principios fundamentales de convivencia de la humanidad.

EL MOVIMIENTO INDÍGENA LATINOAMERICANO

El movimiento indígena es quizás uno de los elementos más transformadores de esta densa realidad latinoamericana contemporánea. Éste se construye como un movimiento social de dimensión regional con un profundo contenido universal y una visión global de los procesos sociales y políticos mundiales.
Al mismo tiempo, ha dejado de ser un movimiento de resistencia para desarrollar una estrategia ofensiva de lucha por el gobierno y el poder, especialmente en la región andina de América del Sur. A partir de una profunda crítica y ruptura respecto a la visión eurocéntrica, a su racionalidad, a su modelo de modernidad y desarrollo inserto en la estructura de poder colonial, el movimiento indígena latinoamericano se plantea como un movimiento civilizatorio, capaz de recuperar el legado histórico de las civilizaciones originarias para re-elaborar, no una, sino varias identidades latinoamericanas; no una forma de producir conocimiento, sino todas las formas de conocimiento y producción de conocimiento que han convivido y resistido a más de quinientos años de dominación.
El elemento indígena se va convirtiendo en el centro del discurso y de la construcción de una visión del mundo, de un sujeto político y de un proyecto colectivo y emancipatorio. En las líneas que siguen, analizaremos este proceso.

EL MOVIMIENTO INDÍGENA COMO UNIDAD GEOGRÁFICA E HISTÓRICA

El movimiento indígena latinoamericano ha dejado de ser un conjunto de movimientos locales para convertirse en un movimiento articulado y articulador que se construye en los espacios geográficos de donde se desarrollaron las civilizaciones originarias.
En el caso América del Sur, el movimiento indígena se construye en el espacio geográfico donde se desarrolló la civilización inca y las varias civilizaciones que la precedieron, ocupando los territorios de Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Quinientos años de colonización no fueron suficientes para desarticular una unidad histórica y civilizatoria, como fue el “Tawantinsuyo” de los incas, y su profundo arraigo en un espacio geográfico específico: Los Andes.
Los Estados nacionales conformados a partir del siglo XIX con las guerras independentistas no sustituyeron las profundas raíces históricas de los pueblos indígenas, que se reconocen quechuas, aymaras o mapuches, antes que bolivianos, peruanos o ecuatorianos.
La reconstrucción de los Andes como unidad geográfica y las civilizaciones pre-Incas e Inca, como unidad histórica, ha profundizado el proceso de integración del movimiento indígena sudamericano, que en julio de 2006, en la ciudad de Cuzco, funda la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas – CAOI - con la participación de los pueblos Quechuas, ichwas, Aymars, Mapuches, Cymbis, Saraguros, Gumbinos, Koris, Lafquenches, Urus, entre otros tantos pueblos indígenas originarios de la región Andina. En el acta fundacional, firmada por más de once organizaciones representativas, se establece una amplia plataforma de lucha para el movimiento indígena de todo el continente que incluye entre sus principales banderas la construcción de los Estados Plurinacionales; la defensa de los recursos naturales y energéticos, el agua y la tierra; los derechos colectivos de las comunidades indígenas y la autodeterminación de los pueblos como principio fundamental.
Se trata de un plan de acción que incluye principios fundamentales de convivencia humana y de profundo respeto a las diferentes culturas, pueblos y nacionalidades. Se han creado, en los últimos años, múltiples y diversos espacios de coordinación y articulación del movimiento indígena en la región, diversos foros de intercambio y movilización, al mismo tiempo que se han diversificado las organizaciones y redes indígenas y de los pueblos originarios. Esto ha generado una intensa dinámica y una creciente capacidad de movilización en los niveles locales, regionales y continental, con una clara vocación de articulación planetaria.
Durante el último Foro Social Mundial de Belén, en enero de 2009, las organizaciones y redes indígenas ahí reunidas emitieron una declaración llamando a la más amplia unida para articular alternativas a la “crisis de civilización occidental capitalista”. Entre los principales ejes movilizadores de este llamado están:
- La tierra como fuente de vida y el agua como derecho humano fundamental;
- Descolonialidad del poder y el autogobierno comunitario;
- Los Estados Plurinacionales;
- La autodeterminación de los pueblos;
- La unidad, equidad y complementariedad de género;
- El respeto a las diversas espiritualidades desde lo cotidiano y diverso;
- Liberación de toda dominación o discriminación racista, etnicista o sexista;
- Las decisiones colectivas sobre la producción, mercados y la economía;
- La descolonialidad de las ciencias y tecnologías;
- Por una nueva ética social alternativa a la del mercado.
La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas se ha convertido en un espacio dinámico de articulación política y social, que se proyecta hacia las organizaciones indígenas de la Cuenca Amazónica y de Centro y Norte América, ampliando el espectro de unificación, articulación e integración del movimiento indígena en todo el continente.

EL ESTADO PLURINACIONAL COMO PROYECTO POLÍTICO
La plurinacionalidad, planteada como bandera política por el movimiento indígena de los años 90, ha sido asumida por las fuerzas progresistas de países como Bolivia y Ecuador, lo que ha permitido un amplio movimiento político y social capaz de aprobar en plebiscitos nacionales, o a través de asambleas constituyentes, esta nueva forma política e institucional de Estado.
El Estado Plurinacional se plantea como proyecto político que cuestiona profundamente la visión homogenizadora del Estado-nación y con ello, la tradición política occidental en América Latina.
Este nuevo modelo de Estado es profundamente incluyente. Basado en el principio de “unidad en la diversidad”, reconoce la existencia de múltiples nacionalidades, culturas, lenguas, religiones, y formas de espiritualidad. Incorpora las formas comunales de organización y autoridad en la propia institucionalidad del Estado, constituyendo una experiencia política absolutamente nueva en la región.
La constitución boliviana, recientemente aprobada por plebiscito nacional, establece en su primer artículo:

Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país.”

Se trata de un proyecto que debe construir aún su propia institucionalidad, pero que puede representa un modelo político cualitativamente superior al Estado-nación que sustenta la unidad nacional en la homogenización superficial y en la discriminación y exclusión cultural.

LA TIERRA QUE NOS ACOGE

La histórica lucha de los indígenas latinoamericanos por la tierra no sólo tiene que ver con la recuperación de un medio de producción fundamental que les fue violentamente expropiado desde los primeros momentos de la colonización europea hace más de quinientos años.
La tierra tiene un sentido muy profundo en la cosmovisión y en la forma misma de existencia de los pueblo indígenas: ella es la “madre que nos acoge” o “Pachamama”, el espacio donde la vida se crea y se re-crea. En la visión indígena, el hombre debe “criar a la madre tierra y dejarse criar por ella”. Esta relación profunda entre el hombre y la tierra como fuente de vida se contrapuso radicalmente a la visión del colonizador que veía la tierra como objeto de posesión y espacio de saqueo y extracción de metales y piedras preciosas, objeto de depredación.
Estas visiones contrapuestas produjeron enormes tensiones y sufrimientos en los pueblos indígenas de nuestro continente, pues fue justamente la mano de obra indígena la que sustentó la minería en las colonias, que permitió la acumulación de capital que sustentó la hegemonía portuguesa y española en el sistema mundial. El trabajo esclavo en las minas fue uno de los principales mecanismo de exterminio de la poblaciones indígenas en nuestro continente.
Después de varios siglos de resistencia, el movimiento indígena contemporáneo recupera el sentido fecundo de su relación con la tierra, exigiendo el respeto a ésta como fuente de vida. Se trata entonces de preservar la tierra, el medio ambiente en que vivimos, el espacio donde nuestros hijos nacen y crecen, donde la flora y fauna nativa debe ser aprovechada por el hombre con un sentido de respeto y preservación. Esta postura ecológica, que corresponde a una visión milenaria del mundo, coloca al movimiento indígena latinoamericano en una posición de vanguardia planetaria, que levanta banderas universales para la sobre vivencia de la humanidad y del planeta, que exige que la extracción de recursos naturales y energéticos se realice sin depredar la tierra y favoreciendo principalmente a las poblaciones que viven en los territorios donde estos recursos se encuentran.
De esta manera, la vida y el ser humano se elevan a la condición de valores fundamentales para la organización de la sociedad y de un nuevo modelo de desarrollo y proyecto colectivo de futuro, sintetizado en el principio indígena del “buen vivir”.

DESCOLONIALIDAD DEL PODER: “MANDAR OBEDECIENDO”

La organización comunitaria, el principio de la reciprocidad y solidaridad social, son características de algunas sociedades indígenas pre-coloniales, que han sido retomadas por el movimiento indígena latinoamericano como prácticas cotidianas que afirman un legado civilizatorio y una forma propia de ver el mundo.
Al mismo tiempo se crean nuevas formas de autoridad colectiva y de autogobierno comunitario que rescata la comunidad como fuente de todo y cualquier poder y el poder del individuo sometido a la comunidad. Un ejemplo de estas nuevas formas de autoridad y ejercicio del poder han sido dadas por el Movimiento Zapatista en México, con el principio de “mandar obedeciendo”, que refleja claramente estas dos dimensiones de la autoridad.
Estamos pues frente a enormes desafíos. Tal vez una de las principales tareas emancipadoras consiste en liberarnos del eurocentrismo como visión del mundo y como estructura de producción de conocimiento. Se hace necesario re-elaborar nuestra historia y recuperar nuestra memoria colectiva y legado civilizatorio para construir nuestros propios modelos de desarrollo y proyector de futuro.
El movimiento indígena nos ofrece enormes potencialidades y, por la profundidad de su propuesta y de su praxis, abre un nuevo horizonte histórico en América Latina y en el mundo.

Mónica Bruckmann
Socióloga y doctor en Ciencia Política de Perú

Racismo y abuso en Chile

08 agosto 2009
Desde ya pido perdón humildemente a los hermanos de la América Latina por este desgraciado, especialmente a la comunidad peruana en Chile. No todos somos así.

Perú: la guerra de la selva

05 agosto 2009
Por Francisco Marin

LIMA, 26 de junio (apro).- Si el presidente Alan García se hubiera informado de la historia guerrera de la población indígena amazónica awajún, habría pensado dos veces antes de decidir acallar la protesta de la comunidad nativa.

Los awajún derrotaron a los ejércitos de los incas Inca Tupa Yupanqui y Huayna Capac, en el siglo XV. Se sublevaron en numerosas ocasiones ante los intentos de los españoles de someterlos durante la colonia. Entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, en el periodo del boom del caucho, los patrones fracasaron en su intento de esclavizarlos.

Son awajún los que encabezaron la protesta indígena contra un paquete de leyes que amenazaba sus derechos sobre la tierra donde viven y que los alimenta.

El miércoles 17 de junio, en un mensaje a la nación, el presidente peruano reconoció que se equivocó al suscribir las denominadas “leyes de la selva” sin consultar a los indígenas, y anunció que serían derogadas dos de las más polémicas, lo que efectivamente hizo el Congreso el 18 de junio.

El yerro de García le costó la vida a 24 policías, a cinco indígenas awajún y a cinco mestizos.

El inicio de la llamada “guerra de la selva” tiene una fecha exacta: el 28 de octubre del 2007, cuando García publicó en el diario El Comercio un artículo llamado “El síndrome del perro del hortelano”, en el que justificaba la promulgación de un centenar de normas, entre ellas una veintena referidas a la Amazonia, para adecuar la legislación peruana a las exigencias de Estados Unidos para suscribir el Tratado de Libre Comercio (TLC), que, según el mandatario, abriría las puertas de la modernidad y el bienestar a los peruanos.

Para el jefe de Estado, quienes se oponían eran los perros del hortelano, que ni comían ni dejaban comer. Se refería especialmente a las comunidades indígenas amazónicas, a las que acusaba de ser un obstáculo para el desarrollo porque no permitían el acceso del capital.

“Hay millones de hectáreas para madera que están ociosas, otros millones de hectáreas que las comunidades y asociaciones no han cultivado ni cultivarán”, escribió García. “Los que se oponen (a la inversión) dicen que no se puede dar propiedad en la Amazonía. Dicen también que dar propiedad de grandes lotes daría ganancia a grandes empresas, claro, pero también crearía cientos de miles de empleos formales para peruanos que viven en las zonas más pobres. Es el perro del hortelano.”

En junio de 2008, García, ejecutando facultades extraordinarias que le concedió el Congreso, llevó a la práctica su razonamiento promulgando un centenar de leyes, entre las que se encontraban las referidas a los territorios de los indígenas amazónicos. Ninguna de las normas fue consultada previamente con los supuestos beneficiarios de las leyes firmadas por el presidente. Ninguna, a pesar de que Perú es suscriptor del Convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), que consagra el derecho de los pueblos indígenas a ser consultados, muy particularmente en casos en los que sus intereses están en juego.

“El convenio 169 es un tratado de derechos humanos, por lo tanto en el Perú es una norma de jerarquía constitucional que tiene fuerza vinculante para todos los operadores públicos y privados, y entró en vigencia el 2 de febrero de 1995″, dijo a Apro el exmagistrado del Tribunal Constitucional, Magdiel González.

“Por lo tanto, García obvió el derecho de los pueblos indígenas a ser escuchados y consultados en forma previa a toda acción y medida que se adopte y que pueda afectarles”, sostuvo.

La Asociación Interétnica y de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), la más representativa de las comunidades indígenas amazónicas, encabezó un movimiento nacional para que el gobierno de Alan García rectificase las que comenzaron a llamarse “leyes de la selva”.

Bajo la presidencia de Alberto Pizango, un “apu” (dirigente) de la comunidad amazónica de los shawi, la Aidesep convocó a una jornada nacional de protesta el 9 de agosto de 2008.

La participación de los awajún fue decisiva: 600 indígenas tomaron el control de dos estaciones de bombeo del oleoducto de la estatal Petroperú y otro grupo se apoderó de una central hidroeléctrica.

Mientras esto ocurría en la zona nororiental, en la selva del sur, donde se ubican los yacimientos de gas de Camisea, los indígenas machiguenga detuvieron seis embarcaciones de combustible de la compañía Pluspetrol.

La guerra había comenzado.

La matanza

El Congreso derogó sólo dos de las 13 “leyes de la selva” que los indígenas demandan abolir. El Legislativo reconoció que el Ejecutivo estaba obligado a consultar a los indígenas. El gobierno prometió que restablecería el diálogo. Pero no se produjo.

“Nos mecieron”, dijo a Apro la vicepresidenta de Aidesep, Daysi Zapata. “Se burlaron de nosotros. El gobierno no tenía interés en escucharnos. No le importaba la protesta de los pueblos indígenas contra esas leyes inconstitucionales que exponen nuestros territorios comunales a la libre economía de mercado. Nosotros no estamos contra el desarrollo, pero se deben respetar nuestros derechos”.

La Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, reconoció que se vulneró el derecho de los indígenas al emitir normas que afectaban sus territorios e inició acciones legales contra las “leyes de la selva” ante el Tribunal Constitucional. Sin embargo, el Congreso, que tiene prerrogativa para dejar sin efecto leyes cuestionadas, no mostró interés en el problema de los pueblos nativos amazónicos. El partido de gobierno, Alianza Popular por la Revolución Americana (APRA, que controla la mayoría parlamentaria con el apoyo de la representación fujimorista y la alianza de derecha Unidad Nacional), evitó poner a debate las “leyes de la selva”.

Los indígenas se sintieron nuevamente burlados. Emprendieron entonces una nueva jornada de lucha. El 9 de abril de este año, la Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Norte del Perú (Orpinan, una importante base de Aidesep que controlan los awajún, también conocidos como aguarunas) inició el 24 de abril un paro y una movilización indefinida hasta que el gobierno derogase las leyes.

Pero en Lima hubo silencio.

El 11 de mayo los indígenas bloquearon largos tramos de la carretera Fernando Belaúnde que une la costa norte con Bagua, importante localidad de la selva nororiental. Los manifestantes se concentraron en la zona conocida como Curva del Diablo. No pudieron apoderarse de la Estación de Bombeo de Petróleo 6 porque el jefe de la brigada policial del establecimiento firmó un acuerdo de paz con los “apus” de los awajún.

El presidente de Aidesep, Alberto Pizango, y representantes del gobierno sostuvieron reuniones para dar término al conflicto, pero el acuerdo nunca llegó porque los indígenas querían la derogación de las “leyes de la selva”. La lucha de los nativos comenzó a expandirse a distintas localidades de la Amazonía: en la selva central, los asháninka tomaron la carretera principal; en el sur los machiguenga impidieron las labores de las compañías gasíferas y los awajún ampliaron su campo de acción hasta paralizar Yurimaguas, un puerto selvático de estratégica importancia.

Después de fracasar las negociaciones con el presidente del Congreso, Javier Velásquez, Pizango anunció el 15 de mayo que los pueblos indígenas se declararían en insurgencia. Entonces, el gobierno endureció su postura y sus voceros atribuyeron la protesta indígena, sin mostrar pruebas, a la “influencia” de agentes y dinero de los gobiernos de Hugo Chávez, de Venezuela, y Evo Morales, de Bolivia. Sostuvieron que el intermediario de dicha influencia extranjera era el Partido Nacionalista, que representa a la oposición en el Congreso.

A pesar que Pizango rectificó y posteriormente no habló de insurgencia, ya era tarde. El gobierno había decidido sofocar por la fuerza el incendio en la Amazonía. Por eso, Pizango advirtió: “Si hay violencia, la cometerá el gobierno y sus fuerzas armadas. Los pueblos indígenas se van a defender.”

El pasado 3 de junio, durante una reunión del Consejo de Ministros, el presidente García pidió a la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, que restableciera el orden en Bagua. Ese mismo día, Cabanillas dispuso que el alto mando de la Policía Nacional desalojara a los aproximadamente 5 mil indígenas awajún desplegados por la carretera Fernando Belaúnde y que recuperara la autoridad en Bagua.

Los “apus” de los manifestantes que estaban en Curva del Diablo y en la Estación de Bombeo 6 habían acordado con los jefes policiales que se encontraban cumpliendo funciones que, en caso de que desde Lima se ordenara el desalojo, serían avisados con anticipación para abandonar pacíficamente sus posiciones.

Pero el 4 de junio, 600 hombres de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales de la policía (Dinoes), al mando del general Luis Muguruza, se trasladaron a Bagua para cumplir el mandato. A las 5:00 de la mañana del 5 de junio comenzó el operativo, para sorpresa de los “apus” y de los policías que habían negociado evitar la violencia.

“Fuimos traicionados. Habíamos acordado con la policía que seríamos avisados para retirarnos, pero vinieron de frente disparándonos al cuerpo”, dijo el presidente del Comité de Lucha Nacional Amazónica de los Pueblos Indígenas, Salomón Awanash. “La orden que recibieron (los policías) fue que nos mataran”, añadió.

Un policía que consiguió escapar de la Estación de Bombeo 6, y cuya identidad por razones de seguridad se mantiene en reserva, relata a Apro que el jefe de la policía, el comandante Miguel Montenegro, acordó con los “apus” de los awajún un pacto de no agresión. Pero que todo cambió cuando la policía comenzó a desalojar a los nativos de Curva del Diablo. “Cambiaron de actitud.

Nos rodearon. Comenzaron a reclamar al comandante Montenegro, quien sólo atinaba a decir que no sabía nada de lo que estaba pasando en Curva del Diablo”, explica el policía.

“Yo quise utilizar mi fusil AKM, pero el comandante Montenegro me dijo que no. Los indígenas se impacientaron y se molestaron con las noticias que recibían de sus hermanos en Curva del Diablo. Montenegro nos dijo que, para evitar la violencia, entregáramos nuestras armas. Además, no íbamos a matar a más de mil indígenas. Pero luego nos detuvieron, y amarraron de pies y manos cuando se enteraron que varios de sus hermanos habían muerto baleados por la policía. Es entonces que, en venganza, comenzaron a matar con sus lanzas y machetes al comandante Montenegro y a mis compañeros. Yo pude escapar.”

El desalojo del gobierno costó la vida de 24 policías –uno sigue desaparecido– y de 10 manifestantes. La masacre de indígenas y policías sacudió a todo el país e impactó en el mundo. Pero García no cambió de parecer. Por un lado, no derogó las “leyes de la selva”, y por otro, el gobierno ordenó la detención del líder indígena Alberto Pizango, quien se refugió en la embajada de Nicaragua y pidió asilo.

Ciudadanos “de segunda”

La sangre de los policías e indígenas no hizo cambiar de opinión al presidente García. Por el contrario, lo estimuló a porfiar en sus leyes. “Esas no son personas (los indígenas) de primera clase”, declaró públicamente el mandatario peruano el 9 de junio, en alusión a los indígenas amazónicos levantados en protesta contra del paquete de leyes que el jefe de Estado aprobó sin consultar con las poblaciones involucradas.

“Cuatrocientos mil nativos no pueden decir a 28 millones de peruanos que no tienen derecho (sobre la Amazonia) ¡De ninguna manera! (…) Quien piense de esa manera quiere llevarnos a la irracionalidad y al retroceso primitivo”, afirma.

En un intento por apagar la protesta, los diputados oficialistas suspendieron en el Congreso dos “leyes de la selva”, más no las derogaron. Aidesep rechazó la maniobra. Cada día que transcurría, los pueblos amazónicos, a pesar del toque de queda y la represión, continuaron manifestándose contra el gobierno de Lima.

Pero García seguía siendo el mismo. El 12 de junio atribuyó la matanza a los indígenas. “Ellos (los indígenas) son los verdaderos genocidas y no el gobierno, como ciertos sectores le han hecho creer al mundo.”

Cuando la prensa reveló, con base en el testimonio de policías e indígenas heridos, que el gobierno había apurado el operativo para desalojar a los nativos –información que confirmó la ministra de la Mujer y Desarrollo Social, Carmen Vildoso, quien renunció por no estar de acuerdo con la determinación del régimen de acallar violentamente la protesta–, el primer ministro Yehude Simon decidió recuperar el diálogo con las comunidades indígenas.

Los “apus” aceptaron hablar, siempre y cuando el gobierno derogase las “leyes de la selva”. Simon prometió que lo haría. Ante un país espantado por el trato que les daba a los indígenas, a García no le quedó más remedio que ceder. El 17 de junio, en un sorpresivo mensaje a la nación, anunció que pediría al Legislativo la derogación de dos de las “leyes de la selva”.

“Porque es mejor una rectificación valerosa que una torpe obstinación por ver quién gana, y sé que el parlamento así lo comprenderá y yo se los pido públicamente (derogar las leyes)”, dijo, pero insistió en que los indígenas son manipulados, que no pueden obrar por su cuenta: “Todo eso es verdad, lo asumimos, pero también es verdad que los jefes nativos creyeron en (manos de) los agitadores y demagogos en vez de revisar por ellos mismos las leyes.”

En los hechos, los awajún, y con ellos todos los indígenas amazónicos, habían derrotado a un gobierno que no les reconoció el derecho a ser consultados.

“Le demostramos al presidente García que no se puede ignorar a un pueblo por el solo hecho de ser una minoría numérica. Nosotros somos el pueblo”, dice Daysi Zapata, quien reemplaza al refugiado Alberto Pizango.

“La lucha continuará hasta que se deroguen no dos o cinco, sino todas las leyes”, apunta.

Pero todavía no ha pasado la tormenta. La oposición, con el apoyo de la representación fujimorista, se prepara en el Congreso para censurar al gabinete presidido por Yehude Simon, quien pagaría la factura de Alan García.

Tortura, entrega y detención… al estilo de Obama

04 agosto 2009
Fuente: Revolution (órgano del Partido Comunista de Estados Unidos).
16 de marzo de 2009.

Aquellos que pensaban que terminaran la pesadilla de entregas, prisión indefinida y tortura cuando Obama reemplazara a George Bush deberían dar una mirada al caso de Binyam Mohamed.

En el 2002 Mohamed, un etiope de 32 años que vivía con condición de refugiado en Gran Bretaña, se volvió víctima de entrega cuando estaba de visita en Pakistán. “Entrega” es la práctica de Estados Unidos de detener a personas en el extranjero y meterlas en una prisión secreta de la CIA o llevarlas a un tercer país donde pueden torturarlos y/o asesinarlos. Esta práctica empezó en 1993 bajo el presidente demócrata Clinton y Bush la llevó a otro nivel, cuando llegó a ser conocida como “entrega extraordinaria”.

Mohamed fue llevado desde Pakistán en un avión operado por Jeppesen DataPlan, Inc. —una subsidiaria de Boeing y contratista de la CIA— a Marruecos, donde fue torturado por 18 meses por agentes de inteligencia marroquíes. Fue de nuevo entregado en un avión operado por Jeppesen a Afganistán donde fue torturado aún más. En el 2004 fue entregado por tercera vez al campo de tortura de Guantánamo donde permanece hoy. Mohamed está en una huelga de hambre con otros 45 detenidos de Guantánamo, donde lo están alimentando a la fuerza amarrado a una silla.

En el 2007 la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) entabló una demanda federal contra Jeppesen DataPlan a favor de Mohamed y otros cuatro detenidos. La demanda sostiene que Jeppesen colaboraba con la CIA en la violación de leyes internacionales para proveer aviones y tripulación para “desaparecer” a cinco hombres, torturarlos y detenerlos sin cargo alguno.
De acuerdo a un memorial legal en esta demanda, en Marruecos Mohamed “fue golpeado rutinariamente sufriendo ruptura de huesos y en ocasiones pérdida de conciencia. Le quitaron la ropa con un bisturí y con ese bisturí se le hicieron incisiones en el cuerpo incluyendo el pene. Vertieron un líquido caliente y ardiente en las heridas del pene…”.

Tan pronto como se puso la demanda, la administración Bush convenció a un juez federal de que se anulara el caso por poner en riesgo “secretos de estado”. El uso del “privilegio de secretos de estado” por el gobierno estadounidense para suprimir evidencia específica en los tribunales tiene una larga historia. Pero como parte de su estrategia para expandir mucho sus poderes presidenciales, el régimen de Bush usaba ese instrumento para anular casos enteros, como las demandas que cuestionan las detenciones indefinidas o el programa de intervención telefónica ilegal que espiaba a millones de personas.

Glenn Greenwald señala en su diario digital de asuntos legales muy leído en Salon.com que esta aplicación del privilegio de secretos de estado “pone al presidente y sus aliados más allá y por encima del estado de derecho, porque le da poderes para violar la ley y luego impedir que las víctimas u otra persona los hagan responsables ante un tribunal”.

La ACLU apeló la decisión a mediados del 2008, cuando la campaña de Obama estaba fustigando la política de Bush sobre los secretos de estado. El website barackobama.com dijo entonces: “La administración Bush ha ignorado las reglas de revelación pública y ha invocado un recurso legal conocido como privilegio de ‘secretos de estado’ más que cualquier otra administración anterior para hacer que se anulen los casos en tribunales civiles”.

Pero ahora como presidente, Obama está tomando la misma posición de Bush en el asunto de secretos de estado. El9 de febrero en una audiencia de una corte federal en el caso de Mohamed, Douglas Letter del Departamento de Justicia de Obama invocó el “privilegio de secretos de estado” para exigir que la demanda de ACLU sea desestimada. Según se informa, esa demanda tomó por sorpresa a los jueces. Un juez “sorprendido” le preguntó a Setter: “¿No pesa el cambio del presidente del gobierno federal?” Letter respondió: “No” y dijo que “se había examinado detenidamente esta posición con los funcionarios apropiados de la nueva administración”. Incluso emitió una advertencia: “Los jueces no deberían jugar con fuego”.

Ben Wizner, defensor de ACLU para los cinco detenidos de Guantánamo, dijo: “Esta fue una oportunidad para que la nueva administración tomara medidas concretas de acuerdo a su condena de la tortura y la entrega pero en cambio ha elegido seguir en lo mismo”.

Las órdenes de Obama

El 22 de enero, el segundo día de su presidencia, Obama firmó tres órdenes ejecutivas que al inicio causaron entusiasmo entre aquellos que odian profundamente la tortura y los crímenes realizados por el régimen de Bush.

La primera orden pide el cierre de Guantánamo “tan pronto como sea viable, no más de un año” y suspender los juicios de las Comisiones Militares de Bush, que en esencia son farsas de juicios donde los acusados no tienen derechos. Los detenidos serán llevados a sus países de origen, traídos a Estados Unidos para continuar en detención, o enjuiciados en una corte civil.

La segunda orden, sobre las políticas de detención, pide un grupo de trabajo especial para “identificar opciones legales para la disposición de individuos capturados o detenidos en conexión con conflictos armados y operaciones contraterrorismo”.

La tercera orden, sobre interrogatorios, dice que el tratamiento de los detenidos debe acatar las prohibiciones de la tortura y otros abusos bajo los Convenios de Ginebra y otras leyes internacionales y de Estados Unidos.

Estas órdenes son distintas en cierta forma a las que salieron de la Casa Blanca de Bush. ¿Pero precisamente qué es lo que ha cambiado?… y ¿qué es lo que NO ha cambiado? En la demanda de la ACLU a favor de los cinco detenidos de Guantánamo, Obama actuó exactamente como Bush, utilizando la justificación de los “secretos de estado” para anular un juicio. En las últimas semanas ha habido indicaciones reveladoras de las políticas de Obama que deberían inquietar profundamente, y exigir resistencia, de parte de todos los que han sido convencidos con la promesa de un “cambio” real bajo la nueva presidencia.

Entregas sin duda

En su libro Against All Enemies: Inside America’s War on Terror [Contra todos los enemigos: Adentro de la guerra estadounidense contra el terror], Richard Clarke, ex funcionario de “contraterrorismo” de Clinton, recuerda las objeciones de un abogado de la Casa Blanca a una entrega planeada porque violó el derecho internacional. El entonces vicepresidente Al Gore se rió y dijo: “Sin duda alguna. Claro que es una violación del derecho internacional. Por eso es una acción encubierta. El tipo es un terrorista. Vayan y deténganlo, carajo”.

Es verdad que las entregas experimentaron un salto con Bush, quien descaradamente anunció que Estados Unidos estaba secuestrando a personas de la calle y torturándolas. Pero como revela Clarke, las entregas eran la norma —sin duda— bajo Clinton. La diferencia principal al gobierno de Bush es que Clinton mantenía esta práctica “encubierta” en general, y ahora Obama retoma la política de “no diga nada, hágalo, punto” en cuanto a las entregas. O como dijo Walter Slocombe, el subsecretario de Defensa de Clinton, la única diferencia entre la entrega demócrata y la republicana es que los demócratas “taladraron agujeros en las cajas” (según Reuel Marc Gerecht, ex agente de la CIA, en un artículo de opinión-editorial en el New York Times del 13 de diciembre de 2008, “Out of Sight” [Fuera de la vista]).

El primer día de la sesión de su confirmación ante el Senado al principio de febrero, Leon Panetta, el nominado a nuevo jefe de la CIA, criticó a Bush por entregar presos “para la tortura”. Pero el siguiente día, el republicano Kit Bond lo interrogó y le exigió que Panetta mostrara la evidencia en apoyo a su afirmación o que la retractara. Panetta se retractó públicamente: “No me di cuenta de la validez de aquellas afirmaciones”. En otras palabras, Panetta estaba declarando que el testimonio de víctimas como Binyam Mohamed y otra evidencia de la tortura yanqui no tienen validez ni fundamento.

En el mismo testimonio, Panetta dejó en claro que Obama continuaría las entregas a otros países, pero solamente con “garantías” de que los presos “no recibirían un trato inhumano”. Pero Bush y compañía también afirmaron haber recibido “garantías” de que los presos sujetos a entrega no sería objeto de maltrato, aunque surgió mucha evidencia de que aquellos presos de hecho fueron objeto de tortura o asesinato.

No torturamos... a menos que tengamos que hacerlo

Los abogados de Bush impulsaron una doctrina legal alegando que el presidente, como comandante en jefe en tiempos de guerra, no está sujeto a ninguna restricción respecto a dar órdenes para aplicar la técnica de ahogamiento simulado (submarino) u otros métodos de tortura. En contraste, Obama dice que la interrogación de detenidos debe acatar los lineamientos del Manual de Campo del Ejército de Estados Unidos. Pero ese Manual incluye el “Anexo M”, el que permite el aislamiento de presos por períodos de 30 días (que se pueden repetir) y el uso de técnicas como la privación de sueño, los cuales son ampliamente considerados como tortura.

Y Panetta dijo abiertamente en la audiencia sesión de confirmación que aprobaría la tortura cuando un preso supuestamente tuviera información sobre un ataque inminente a Estados Unidos. Dijo, “Si tuviéramos la situación de una bomba haciendo tictac y yo pensara que lo que estábamos haciendo no bastaba, no dudaría en acudir al presidente y pedir cualquier autorización adicional que necesitáramos”.

La insidiosa lógica que motiva las palabras de Panetta es: “No torturamos... a menos que realmente tengamos que hacerlo”. La diferencia ahora es que en los tiempos de Bush, su equipo prácticamente se jactó de que torturaba, mientras que el nuevo equipo de Obama, al reconocer que esa actitud había alienado fuertemente a una enorme cantidad de personas por todo el mundo y en Estados Unidos y que había puesto en duda la legitimidad general de su “guerra contra el terror”, está retomando partes esenciales de la misma política, mientras que pronuncian palabras de doble faz y engaños.

Continúan las detenciones indefinidas

Las órdenes de Obama del 22 de enero piden el cierre de Guantánamo y las prisiones secretas de la CIA. Pero él no va a cerrar las prisiones yanquis en Irak donde están presos 50.000 civiles, ni tampoco la enorme nueva prisión yanqui en Bagram, Afganistán. Y sus órdenes no han puesto fin a las detenciones sin juicio por períodos indefinidos.

El nuevo procurador general de Obama, Eric Holder, dijo en su audiencia de confirmación que está permitida la detención preventiva de los presos capturados por Estados Unidos, sin cargos ni juicio, “mientras dure un conflicto”. Y ya que Obama es un gran promotor de la “guerra contra el terror”, que los gobernantes del país han dicho que podría durar décadas, “mientras dure un conflicto” básicamente quiere decir “detención indefinida”.

Otra persona nominada por Obama, Elena Kagan, también defendió la detención indefinida en su audiencia de confirmación para subsecretaria de Justicia. El Los Angeles Times informó que Kagan y Holder “estaban de acuerdo que Estados Unidos estaba en una guerra contra Al Qaeda y sugirieron que la ley de guerra permite que el gobierno capture y detenga a presuntos terroristas sin cargos”.

Obama sí ordenó una suspensión de los “juicios” de las Comisiones Militares de Bush, que no eran sino farsas de juicio contra los presos de Guantánamo. Pero dejó la puerta abierta a la posibilidad de otros procedimientos al estilo de estas comisiones o “Cortes de Seguridad Nacional” para “los malos”, en que el acusado tiene poco o ningún derecho a ver la evidencia en su contra ni a interrogar a testigos.

En su audiencia de confirmación, Panetta dijo: “Si capturamos un preso de alto valor, creo que tenemos el derecho de detener a ese individuo temporalmente para poder sacarle información y asegurar que sea encarcelado correctamente”. ¿Pero quién determinaría cuál preso tuviera “alto valor”? Desde luego el presidente y sus funcionarios. ¿Y qué quería decir Panetta por “temporalmente” — una semana, un mes, un año, o más?

¿De qué manera difiere eso a la escandalosa afirmación de Bush de que, como “presidente en tiempos de guerra”, tenía poderes ilimitados para declarar que a su parecer una persona fuera “combatiente enemigo” y encarcelarla indefinidamente?

Comandante en jefe de un imperio

Lo que todo esto señala es el hecho de que tanto los demócratas como los republicanos representan los intereses de la clase dominante de Estados Unidos, la cual está librando una guerra por un imperio global mayor y más poderoso, disfrazada con el velo de la “guerra contra el terror”. Hoy Obama es el comandante en jefe de este sistema imperialista que confronta desafíos profundos y sin precedentes. Para mantener y extender este imperio, los gobernantes yanquis necesitan sus bases militares en 180 países. Necesitan la capacidad de secuestrar y torturar a cualquiera que sea un impedimento. Necesitan que se desboquen aún más su CIA y sus otros espías y (en las palabras del mismo Obama) que no “tengan que desperdiciar su tiempo cuidándose la espalda y sorteado minucias legaloides”.

Las personas que se preocupan por la humanidad, ansían un mundo radicalmente nuevo y creen que la vida de los norteamericanos NO es más importante que la de otros tienen que enfrentarse con cuáles horrores se llevarán a cabo bajo una “prohibición de la tortura” que no prohíbe la tortura. Aquellos que permiten que ocurran esas cosas sin oposición están permaneciendo en silencio, si no son cómplices activos, frente a grandes injusticias y crímenes monstruosos.

¿Qué va a hacer USTED para detener esos crímenes?

Traumas a flote...

03 agosto 2009
Reconozco públicamente que tengo un horrible dolor de cabeza... lo que me transforma en una persona con pésimo sentido del humor y muy odiosa (más de lo normal...).

A veces miro el paisaje invernal y recuerdo etapas de mi niñez. Debe ser por la lenta pero persistente desertificación de esta zona del país. Hoy me dediqué a mirar por la ventana y ver cuán bello es todo esto que nos rodea. Suelo hacerlo, pero hoy le puse un poco más de ojo al asunto...

Sin embargo, mi vuelta a la niñez esta vez fue algo más amarga, ya que recordé una situación que, psicoanalizándome, puede llevar a mucho: recordé con gran odio a un profe que tve cuando llegué al colegio en 5to básico. Era el inspector y siempre me jodía por el mismo problema: en ese entonces, mi papá tuvo un accidente con el auto (se le cayó un árbol encima durante la noche, afortunadamente no había nadie dentro) y gran parte de ese año tuve que viajar de Valparaíso a Quillota en bus, por lo que me tenía que levantar a las 4:50 a.m. para tomar el primer bus que me llevara, que pasaba por el cerro a las 6:10 (aún me acuerdo de los horarios, imagínense, tenía 10 años...) y bueno, como nada es perfecto, el bendito bus llegaba a la ciudad a las 8-8:05 a.m. más o menos, por lo que OBVIAMENTE yo no tenía la culpa de llegar atrasado todos los días... y sin embargo, este personaje nunca me los perdonaba, siempre me marcaba el maldito timbre de atraso en la agenda y más de una vez me suspendió de clases por número de atrasos...

En fin, pasaron los años y olvidé ese acontecimiento por la sencilla razón de que crecí... hasta hace poco, que le empecé a tomar el peso a la situación... ¿saben? no le guardo bronca por lo que hizo en sí mismo, al final, timbres más, timbres menos, todos tenemos nuestra forma de ver las reglas y el trabajo, pero sí me encabrona mucho el saber que lo hizo con un niño de 10 años que no tenía la culpa y que era EVIDENTE de que no la tendría aunque quisiera...

En fin, si ese inspector de ese colegio llegase a ver esto algún día, sepa que es un infeliz desgraciado, abusón y que si me lo pillo en la calle, no voy a gastar saliva ni pupilas en él, gusano maldito... y que si puedo agradecerle algo en la vida, no fueron sus "valores" cristianos de los que él y muchos de sus colegas se jactaban, ni su "ejemplo", sino más bien el hecho de que me creara un trauma subconciente que hace que hoy odie profundamente las injustcias que se comenten en nombre de las normas contra inocentes que no tienen la culpa de no tener voz para modificarlas.

Gracias por ser como fuiste, idiota.

El Eclipse

29 julio 2009
Posteado en homenaje al pueblo Mapuche y a todos los pueblos de nuestra América Latina, la casa más bella de la aldea global.

Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.


Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.


-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.


Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

A. Monterroso